Por: Maria T.
“Nos están dejando sin nada”. Con estas palabras, miles de jubilados argentinos volvieron a las calles frente al Congreso en Buenos Aires, en protesta por el veto presidencial de Javier Milei a una ley que aumentaba de forma “excepcional y de emergencia” las paupérrimas pensiones que cobran. La medida legislativa había sido aprobada en julio, pero fue anulada por decreto.
Actualmente, más del 60% de los 7,4 millones de jubilados en Argentina recibe la pensión mínima, que en agosto apenas alcanza los 233 dólares. Según cálculos de organismos oficiales y defensores de adultos mayores, ese monto no cubre ni lo mínimo para subsistir, sobre todo por los mayores gastos en salud que enfrentan las personas de la tercera edad.
La movilización estuvo marcada por un fuerte despliegue policial y momentos de tensión. Varios manifestantes, entre ellos adultos mayores, fueron alcanzados por gas pimienta. “Un jubilado es como un niño. No se le puede pegar”, dijo María Rosa, de 69 años, tras desmayarse por los gases.
Milei justificó el veto asegurando que la mejora en las jubilaciones afectaría su plan de “déficit cero”, pero el Congreso ahora debe decidir si revierte o convalida la medida.


