Por: Maria T.
Miles de soldados rusos regresan del frente en Ucrania con secuelas invisibles: traumas, ansiedad y un profundo rechazo a la terapia. Muchos prefieren refugiarse en el alcohol antes que sentarse frente a un psicólogo.
A pesar de que el gobierno ha instalado miles de oficinas de apoyo y existen programas estatales y voluntarios, la ayuda es insuficiente. Los centros son pequeños, faltan especialistas y las terapias efectivas casi no existen.
Algunos veteranos, incapaces de adaptarse a la vida civil, han protagonizado hechos violentos. Desde 2022, se han registrado más de 240 asesinatos y otros delitos graves cometidos por excombatientes, muchos de ellos con historial delictivo previo.
Expertos alertan que el tratamiento del estrés postraumático debería ser obligatorio, pero hasta ahora no hay una política clara. Mientras tanto, psicólogos voluntarios intentan evitar que estos hombres, marcados por la guerra, se conviertan en un peligro para sí mismos y para otros.


