Por: Maria T.
Durante casi una década, un médico convirtió los quirófanos en escenarios de muerte. La justicia francesa condenó a cadena perpetua al anestesiólogo Frédéric Péchier por envenenar deliberadamente a 30 pacientes, causando la muerte de 12 de ellos, en uno de los mayores escándalos médicos del país.
El tribunal de Besançon determinó que Péchier, de 53 años, introdujo sustancias como cloruro de potasio y adrenalina en bolsas de suero entre 2008 y 2017. Estas manipulaciones provocaron paros cardíacos y hemorragias durante cirugías rutinarias; en varios casos, el propio médico intervenía luego para “salvar” a los pacientes y reforzar su imagen profesional.
La investigación reveló un patrón alarmante: las emergencias aumentaban cuando Péchier estaba presente y desaparecían cuando se ausentaba o fue suspendido en 2017. La fiscalía sostuvo que actuó por rencillas personales con otros anestesiólogos y lo calificó como el “Doctor Muerte”, acusándolo de haber convertido una clínica en “un cementerio”.
Péchier negó los cargos durante el juicio, aunque admitió contradicciones en su testimonio. Permanecerá al menos 22 años en prisión y aún puede apelar. Para las víctimas y sobrevivientes, la sentencia marca el cierre de una larga pesadilla y el inicio de una reparación moral largamente esperada.



