El estudiante Guliño Quispe, que cursa el quinto año de Ingeniera Metalúrgica en la UNSA, estuvo a punto de perder la mano cuando realizaba prácticas en la planta de procesamiento de minerales de Río Seco de la universidad.
Sus compañeros señalaron que la mano del alumno estuvo atrapada en una de las máquinas y después de una hora recién fue auxiliado por el profesor, Héctor Bolaños, encargado de dictar el curso.
Por la gravedad de sus lesiones el joven fue llevado al hospital de la UNSA y después trasladado al hospital Honorio Delgado.



