David Cifaldi: el enfermero que caminó 16 km con un bastón incrustado en su cuerpo

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La cima estaba cerca para David Cifaldi; ya podían sentir la emoción de conquistar el Pico Granite de Montana, en Estados Unidos. Sin embargo, un accidente convirtió la historia en una de las más sorprendentes de supervivencias y curiosas de este año. 

Fue un 20 de julio cuando David Cifaldi, junto con sus amigos Brad Reich y Jesse Ross, decidieron empezar una nueva aventura. Empezaron su travesía alrededor de las dos de la madrugada. Tenían la intención de llegar a la meseta de Froze-to-Death, acampar en la zona y conquistar la cima. 

Llegaron a la meseta al amanecer. Todo iba bien, y según las declaraciones del mismo Cifaldi, la escena parecía sacada de una película. «Cuando llegas ahí, te sientes como si estuvieras en El señor de los anillos o algo así. Son solo montañas y verdor». 

El viaje transcurría sin problemas; el clima alcanzaba los 18 °C, no había viento. La paz se podía sentir en el aire. No obstante, un mal paso cambió toda esta situación. Cifaldi cayó y, al tratar de levantarse y buscar sus bastones de senderismo, solo pudo encontrar uno. Al revisar y buscar el segundo, se llevó una desagradable sorpresa. El segundo bastón está incrustado en su cuerpo, ingresando por la parte baja de la axila hasta salir por su espalda.

El camino de regreso

Uno de sus amigos llamaba de manera desesperada a los servicios de emergencia. Mientras su otro compañero le tomaba fotos para que Cifaldi, que es enfermero, pueda medir la magnitud del accidente. Posteriormente, declaró que estaba seguro de que el bastón no atravesó ningún órgano vital y que solo dañó partes blandas de su cuerpo. 

Él con sus amigos llegó a un acuerdo: buscar ayuda a pie. Luego de explicar los motivos a sus amigos, estos accedieron. Así que iniciaron con el descenso. Fueron en total 7 horas y 16 kilómetros los que tuvieron que recorrer. Claro, tenían paradas ocasionales para poder descansar. En tanto, uno de los amigos estaba delante advirtiendo a los demás montañistas la situación, mientras que el otro ayudaba a Cifaldi.

Alrededor de las 15:30 horas llegaron a su destino. Lo llevaron de manera inmediata a atenderlo. Pero a él le fue su comprensión al indicarle que no podrían ayudarlo, pues la situación requería de una mayor intervención.  
 
Al darles esa mala noticia, el trío se dirigió hacia el hospital donde trabaja David Cifaldi; al llegar, le dijeron que tendría que esperar. Sin embargo, él ya estaba cansado de esta situación. Tras unos momentos se le aplicó una anestesia que lo dejaría consciente, pero sin sentir el dolor.

Luego de extraer el bastón, Cifaldi empezó a sentir el dolor. Para medios locales, revelaría más tarde que si el bastón hubiera sido incrustado 3 centímetros más adentro, la historia sería otra. Porque habría perdido la vida o estaría en una situación muy grave. 

En cuanto al porqué de que no pidió un rescate aéreo, reveló que era por los costos. Pues el llamar a emergencias es gratuito, sí, pero el costo del helicóptero es algo aparte. «Creo que 99 de cada 100 veces tomaría la misma decisión. Que el servicio de búsqueda y rescate venga a pie a ayudarte es gratuito, pero el traslado en helicóptero no lo es, y eso pesó en mi decisión. Aun así, saber que estaba con dos grandes amigos experimentados y que podíamos pedir una evacuación inmediata si algo salía mal, hizo que la elección fuera mucho más fácil». 

Lo sorprendente del caso es que esa misma semana volvió a su trabajo, cuando sus colegas le recomendaron descansar toda esa semana. 

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