Chóferes multitarea: el riesgo silencioso del SIT en Arequipa

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Por: Maria T.

El Sistema Integrado de Transportes (SIT) nació con la promesa de ordenar el caos del transporte urbano. Buses modernos, rutas reorganizadas, paraderos establecidos y un servicio más seguro para los usuarios. Sin embargo, en la práctica, uno de los problemas más graves y menos discutidos ha vuelto a instalarse en las calles: la ausencia de cobradores.

Hoy, en muchas unidades del SIT, los choferes manejan, llaman a los pasajeros, abren puertas, dan vuelto y, al mismo tiempo, intentan mantener el bus en movimiento. Es decir, cumplen funciones que deberían estar repartidas entre dos personas. Esta precarización del servicio no solo contradice los estándares que justificaron la reforma, sino que coloca a miles de usuarios en una situación de riesgo cotidiano.

Conducir un bus urbano en Arequipa ya es una tarea compleja: tráfico intenso, paraderos no respetados por otros actores, motos que zigzaguean, peatones que cruzan sin señalización y una ciudad que crece más rápido que su infraestructura. Si a eso se suma que el chofer debe voltear para cobrar, gritar “suban por atrás” o por el megáfono que ahora se incluye o recibir monedas mientras el vehículo avanza, el riesgo de accidente se multiplica.

La multitarea que hoy se normaliza en el SIT sería impensable en sistemas de transporte formales y modernos. En otras ciudades del país e incluso en modelos latinoamericanos similares al SIT la figura del cobrador no solo ordena el flujo de pasajeros, sino que permite que el conductor haga lo que realmente debe hacer: conducir. En Arequipa, en cambio, el modelo se viene distorsionando cada vez más, impulsado por la necesidad de reducir costos y maximizar ganancias. El ahorro empresarial, sin embargo, se paga con la seguridad ciudadana.

El argumento de que “los usuarios ya están acostumbrados” o que “todo el país funciona así” es un alivio falso. Cualquier persona que haya subido a un bus del SIT puede ver cómo el conductor se estresa, se distrae, se irrita e incluso se enfrenta con pasajeros por temas de cobro o cambio de monedas. A veces son segundos; pero en el tránsito, unos segundos bastan para provocar una tragedia.

La Municipalidad Provincial de Arequipa y las empresas operadoras del SIT no pueden seguir mirando hacia otro lado. La falta de cobradores no es un detalle operativo: es un factor de riesgo estructural. Si el sistema busca ser ordenado y moderno, no puede sostenerse sobre la precariedad laboral del conductor ni sobre el peligro para los usuarios. No basta con vehículos tecnológicamente mejores si el recurso humano trabaja en condiciones que comprometen su concentración y la seguridad colectiva.

La ciudad reclama un transporte urbano realmente integrado, seguro y eficiente. Eso implica fiscalización, normas claras y, sobre todo, voluntad política para exigir que cada bus opere con el personal necesario. De lo contrario, el SIT seguirá siendo un proyecto incompleto, atrapado entre la modernidad que promete y la improvisación que aún arrastra.

Los chóferes merecen trabajar sin que su vida y la de otros dependa de cuántas tareas pueden asumir al mismo tiempo. Y los ciudadanos merecen viajar sin sentir que cada giro del volante está condicionado por una moneda de cinco soles que aún no tiene vuelto.