Por: Maria T.
Estados Unidos anuncia una nueva ola de ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico: tres intervenciones en el Pacífico oriental dejaron 14 presuntos traficantes muertos y un superviviente, según informó el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Las operaciones, dice Washington, se efectuaron en aguas internacionales tras identificar a las naves como parte de rutas habituales de tráfico ilícito.
Las tres acciones —detalladas por el Pentágono— habrían acabado con ocho, cuatro y tres personas respectivamente; el único superviviente fue atendido bajo protocolos de búsqueda y rescate (SAR) de USSOUTHCOM y luego puesto a disposición de las autoridades mexicanas. El gobierno estadounidense sostiene que estas medidas forman parte de una ofensiva más amplia contra organizaciones que denomina “narco-terroristas”.
La campaña ya suma, según la Administración, el hundimiento de diez embarcaciones y la muerte de 43 personas en el Caribe y el Pacífico desde septiembre. Los ataques han provocado fuertes críticas internacionales: gobiernos de la región y ONG como Amnistía Internacional cuestionan la legalidad y piden explicaciones sobre si se respetaron los derechos y los órganos judiciales internacionales.
El choque expone la tensión entre la estrategia estadounidense de usar la fuerza en alta mar y las preocupaciones sobre soberanía y garantías procesales de los países afectados. Mientras Washington anuncia más operaciones, la comunidad internacional reclama transparencia, investigación y rendición de cuentas.



