Por: Maria T.
Ni las cámaras, ni las alarmas, ni los guardias pudieron detener a la banda que en solo siete minutos ingresó al museo Louvre y se llevó parte de las joyas de la corona francesa.
Un golpe tan preciso y veloz que recordó al histórico robo de la Mona Lisa en 1911.
Los ladrones usaron un camión con una escalera extendible para acceder al segundo piso, cortaron una ventana y fueron directo a las vitrinas donde se guardaban piezas pertenecientes a emperatrices y reinas de Francia. Entre lo robado hay diademas, collares, pendientes y una corona de la emperatriz Eugenia, que fue hallada dañada cerca del museo.
Aunque el Ministerio de Cultura asegura que las alarmas funcionaron correctamente, el hecho ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de los museos franceses frente a las bandas criminales, que prefieren joyas por su fácil venta en el mercado negro.
El robo en la Galería Apolo ocurre tras otros asaltos recientes a museos en París y Limoges, lo que ha llevado al gobierno a revisar sus protocolos de seguridad. Los expertos temen que las piezas sean desmontadas y vendidas por partes antes de ser recuperadas.


