Por: Maria T.
Este miércoles, drones captaron humo todavía saliendo del Hotel Hilton de Katmandú, incendiado junto a edificios clave como el Parlamento, la Corte Suprema y hasta la residencia del primer ministro KP Sharma Oli, quien renunció tras la ola de violencia.
Las manifestaciones, que comenzaron en redes sociales con denuncias de corrupción y nepotismo bajo el hashtag #nepobabies, estallaron en las calles después de que el gobierno intentara bloquear 26 plataformas digitales, entre ellas Facebook, Instagram y X. La medida fue vista como un ataque directo a la libertad de expresión.
El Ministerio de Salud confirmó que los disturbios dejaron 25 muertos y más de 600 heridos. Jóvenes de la llamada Generación Z lideraron las movilizaciones, expresando su hartazgo contra una clase política a la que acusan de corrupción y de estar desconectada de la ciudadanía.
Entre los blancos de los ataques figuraron casas de ministros, líderes políticos y hasta escuelas privadas ligadas a figuras del poder. Los manifestantes aseguran que no se detendrán hasta lograr cambios reales en un sistema que consideran desgastado y sin respuestas.



