La infancia es una etapa que los niños deberían recordar con cariño y nostalgia. Eso es un mundo ideal, pero no estamos en un mundo así. Pues se registra que 1 de cada 5 niños vive en estos momentos en lugares donde las guerras son su día a día. Arruinando no solo su infancia, sino afectando de manera significativa a su desarrollo.
Según estudios del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), 1 de cada 5 niños crecen en entornos violentos o de guerra. Desde el año 2023 se han puesto en el ojo público mundial las catástrofes que suceden entre Ucrania y Rusia. Sin embargo, según UNICEF, son alrededor de 120 conflictos que involucran armas en todo el mundo que no se llegan a conocer.
No obstante, este tipo de situaciones no solo deja a los menores en espacios violentos. Sino que también los colocan en el ojo de traficantes o de personas inescrupulosas que buscan lucrar con los menores. Ya que, según informa UNICEF, estos escenarios son claves para que la trata de personas, violaciones, abuso, reclutamiento para el combate, matrimonios forzados y hasta la esclavitud aumenten. Siendo sus principales víctimas niños, niñas y mujeres.
Solo en el conflicto de Sudán en el año 2024, según la ONU, se registró que “más de 160 mujeres y niñas fueron secuestradas, mantenidas en condiciones de esclavitud y violadas por las fuerzas armadas. Muchas fueron vendidas en mercados de esclavos, transportadas encadenadas en la parte trasera de camiones por todo el país y sometidas a la prostitución forzada”.
Derechos que se vulneran en las guerras
UNICEF señala que en la guerra hay derechos en las guerras que no se pueden vulnerar. Entre estos podemos encontrar estas tres:
Primera regla: Prohíbe el uso de armas especialmente crueles y los ataques indiscriminados contra la población civil, como las armas químicas o las minas antipersona.
Segunda regla: Las partes del conflicto deben abstenerse de atacar a la población civil y proteger espacios como escuelas y hospitales.
Tercera regla: Se debe asistir en todo momento a los heridos, a los enfermos y proteger al personal sanitario.
Estas reglas competen en especial a la población civil, colocando en el centro a las niñas, niños y mujeres.
Sin embargo, no solo se ven perjudicados de manera física, sino también en el aspecto psicológico. Pues, a pesar de su corta edad, han sido obligados a presenciar torturas, mutilaciones y todo tipo de maltrato. Generando “trastornos psicológicos y de salud mental, como pesadillas, ideas de suicidio, recuerdos traumáticos”.
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Por: Lionel Churata| Actualizado hoy jueves 13 de agosto del 2026



