Por: Maria T.
Sistema de Mensajería de Alerta Temprana de Emergencia (Sismate), creado para advertir sobre desastres naturales en Perú, atraviesa su momento más crítico tras sufrir un ataque cibernético que puso en duda su seguridad y confiabilidad. Lo que nació como una herramienta para salvar vidas hoy enfrenta cuestionamientos por fallas técnicas, confusión ciudadana y vulnerabilidades digitales.
La noche del 20 de mayo, miles de peruanos recibieron en sus celulares una falsa alerta que anunciaba un supuesto terremoto de magnitud 8.7 y un inminente tsunami en el litoral peruano. El mensaje causó temor y desconcierto inmediato. Minutos después, la plataforma siguió enviando mensajes con contenido político y referencias a presuntos fraudes electorales. El grupo de hackers “Defaceperu” se atribuyó el ataque mediante enlaces incluidos en las notificaciones.
La crisis agravó las críticas que el sistema ya enfrentaba desde sus primeras pruebas. Muchos usuarios denunciaron que las alarmas eran demasiado invasivas y generaban pánico en simulacros. Otros señalaron que, durante sismos reales, nunca recibieron avisos en sus teléfonos. Además, la incompatibilidad con algunos equipos y la falta de claridad sobre el verdadero objetivo del sistema deterioraron aún más la confianza ciudadana.
Tras el incidente, el Instituto Nacional de Defensa Civil recordó que ningún sistema puede predecir terremotos con exactitud. Mientras tanto, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones anunció auditorías técnicas y medidas para reforzar la ciberseguridad del Sismate. El caso reabrió el debate sobre la capacidad del Estado para proteger sistemas críticos y garantizar información confiable en situaciones de emergencia.


