Por: Maria T.
El Ejército israelí anunció la apertura del cruce de Zikim, en el noroeste de la Franja de Gaza, para permitir el ingreso de alimentos, medicinas y combustible. Este nuevo punto se suma a los de Kerem Shalom y Kissufim, y busca aliviar la crisis humanitaria tras el alto el fuego del 10 de octubre.
Pese a ello, el paso de Rafah continúa cerrado, aunque estaba contemplado en el acuerdo de paz mediado por el presidente estadounidense Donald Trump. Israel justifica el cierre alegando la presencia de milicianos de Hamas en la zona. Mientras tanto, organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos advierten que solo llega una tercera parte de la ayuda necesaria para los habitantes de Gaza.
Aunque la violencia se ha reducido, la situación humanitaria sigue siendo crítica. Medio millón de personas enfrenta hambruna, según la ONU, y miles viven en tiendas improvisadas con escaso acceso a agua y combustible. “Desde febrero no recibimos ayuda real. Conseguir agua potable es casi imposible”, contó Ibrahim Al-Jamri, vecino de Ciudad de Gaza.
El gobierno israelí y mediadores internacionales discuten nuevas fases del acuerdo, pero los gazatíes mantienen su escepticismo. “Prometieron normalidad, pero seguimos con hambre y miedo”, dijo Hassan Al-Qatnani.



