Por: Andrés Huayta
Mahatma Gandhi afirmó que «la grandeza de una nación y su progreso moral pueden juzgarse por la forma en que trata a los animales», lo que implica que la forma en que nos relacionamos con otras especies refleja la sofisticación cultural de la comunidad. Si bien, es fácil estar de acuerdo con Gandhi al principio, no es tan sencillo cuando se implica un cambio fundamental en nuestros hábitos de vida, ya sea comida, entretenimiento o consumo.
Nos topamos con los grandes laboratorios de testeo, donde miles de animales son obligados a sufrir físicamente producto tras producto, con el propósito de que usted pueda usar un champú, sombras, pintalabios, etc; sin correr el riesgo de alguna reacción alérgica o una infección, puesto que ya un centenar de animales las tuvieron en su lugar. Son escenas tan crudas que el observador apenas ha tenido tiempo de retirar la mirada cuando la visión del sufrimiento animal da paso inmediato a la náusea.
Sin embargo, las personas afirman que el uso de los animales en los testeos es importante porque según las investigaciones de diversas universidades, mencionan que los animales y los humanos somos muy similares; tenemos los mismos sistemas orgánicos realizando las mismas funciones más o menos de la misma forma. Además, «La experimentación animal ha sido fundamental en todos los descubrimientos médicos del último siglo. Ha salvado cientos de millones de vidas en todo el mundo», tal como lo afirma Joan Ryan, ex- ministro de Interior del Reino Unido.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que desde que nacen hasta que mueren, los animales que son especialmente usados en los testeos viven diariamente en carne propia lo que es “estar muerto en vida” porque al nacer dentro de los laboratorios son obligados a pasar por dolorosas, hasta a veces mortales pruebas donde deben de consumir “dosis letales” de ingredientes, lo que resulta en la ceguera, inflamaciones, convulsiones e incluso la muerte. Conejos, cuyes y ratones son los principales animales usados para estas pruebas, sin embargo, también se usan perros, gatos y hasta changos. Al menos un esclavo tenía las palabras para maldecir a su amo y jurar venganza. Pero en cambio nuestras víctimas animales no tienen ni el consuelo de la rabia.
Como ejemplo, podemos tomar muchos de los videos que se crearon para concientizar a las personas, sobre el abuso que se comete dentro de los testeos hacia los animales. Uno de los videos que se volvió viral fue “SAVE RALPH” donde nos relata la historia de un conejo blanco, a un principio parece que es un simple video, pero en cada minuto que va avanzando se muestra lo que en realidad hablaba Ralph, se puede escuchar los gritos desgarradores y de miedo que emite aquel conejo que solo ya no quiere “ir a trabajar” como él lo llama.
Eso no es todo, este tema controversial ha llegado a los cines, en la película Guardianes de la galaxia Vol.3 ya que Marvel muestra la cruda realidad de millones de animales que son utilizados para experimentos en diversas industrias en todo el mundo. En ese sentido, hicieron hincapié en Rocket Raccoon, quien ejemplifica dicha realidad. Las escenas son casi idénticas a lo que sucede en los centros de laboratorio; incluso los científicos son más crueles.
Otro aspecto de la película es sobre las marcas que tienen los animales al ser utilizados en sus métodos de investigación. Asimismo, encierran a los animales en jaulas y usan un aparato que sujeta sus extremidades para controlarlos.
Hay que entender que los animales siguen siendo seres vivos que sienten, y que hay otras alternativas tecnológicas que evitan el testeo en animales. Por ejemplo, la piel artificial, el cultivo de células y las simulaciones por ordenador son algunos de esos métodos de laboratorio que utilizan tecnología para evitar el maltrato animal.
Finalmente, sabemos que tanto los animales como los humanos somos casi similares, pero no por eso debemos de usarlos porque son seres vivos que sienten, y la manera en la que viven es demasiado cruel, ahora, gracias a la tecnología tenemos otras opciones para poder experimentar los productos sin que se lleve una vida. ¿Estarías listo para cambiar tus cosméticos por unos que tengan “Cruelty Free”?



