Por: Maria T.
Más de 130 personas murieron tras la operación policial más letal en la historia del estado. En la madrugada, vecinos del Complexo da Penha trasladaron decenas de cuerpos hasta la plaza São Lucas, donde fueron alineados en el suelo a la espera de ser reconocidos por sus familias.
Los cadáveres, muchos con disparos en la nuca y signos de tortura, fueron hallados entre los complejos del Alemão y Penha. Organizaciones de derechos humanos exigen una investigación internacional, mientras testigos denuncian ejecuciones y abusos policiales. “Es la mayor masacre de la historia de Río”, declaró la abogada Flávia Fróes.
El horror paralizó la ciudad. Calles vacías, bares cerrados y miedo en cada esquina. Zonas emblemáticas como Tijuca, Vila Isabel y Maracanã lucieron desiertas, en un ambiente que muchos compararon con los días más duros de la pandemia.
En medio del silencio y la conmoción, familiares lloraron junto a los cuerpos, pidiendo justicia. “Policía asesina, ¿dónde está mi hijo?”, gritó una madre. Río de Janeiro vive una noche que quedará marcada en su historia.


