Por: Maria T.
Una rápida y compleja intervención médica evitó una tragedia en el Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren. Zoe, una niña de 6 años, fue sometida a una cirugía de emergencia tras ingerir accidentalmente una pila de reloj que terminó perforando su intestino delgado.
La menor llegó al hospital con un dolor abdominal intenso y poco común. Tras exámenes especializados, los médicos detectaron que la pila estaba atrapada en un divertículo de Meckel, una anomalía congénita que puede pasar desapercibida. Inicialmente se intentó retirarla mediante colonoscopía, pero no fue posible localizarla por esa vía.
Ante el riesgo de mayores complicaciones, el equipo multidisciplinario decidió realizar una laparoscopía exploratoria. Durante la operación confirmaron que el objeto había provocado una perforación intestinal, por lo que fue necesario retirar aproximadamente 14 centímetros de intestino y realizar una anastomosis para restablecer la continuidad digestiva. La cirugía se prolongó por tres horas y media.
Tras una semana de hospitalización, Zoe logró recuperarse favorablemente y hoy se encuentra estable. Especialistas de Seguro Social de Salud (EsSalud) advirtieron que la ingestión de pilas es una emergencia pediátrica grave, ya que puede causar quemaduras químicas en pocas horas.


