Por: Maria T.
El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) reporta 1023 protestas en agosto, la cifra más alta desde que comenzó a medirlas en 2020.
Cubanos expresaron su cansancio frente a los apagones de hasta 30 horas, la crisis del agua, el deterioro de los servicios públicos y la creciente inseguridad ciudadana.
Según el informe, solo por electricidad y agua se registraron 286 protestas. Además, los desafíos al Estado policial sumaron 172 acciones, mientras que las denuncias por inseguridad se duplicaron respecto a julio, con 28 muertes violentas y un fuerte aumento de asaltos y robos.
La salud pública también generó indignación: 104 protestas frente a la falta de medicinas, hospitales en ruinas y la escasez de médicos debido al envío de profesionales al extranjero. A esto se sumó la desesperación por la inseguridad alimentaria, con testimonios dramáticos de familias que sobreviven con sobras y ancianos que piden pan tras días sin comer.
Aunque los actos represivos disminuyeron en las calles, el OCC señala que la maquinaria del régimen sigue activa en prisiones y tribunales, donde se originaron más de 30 denuncias. La organización advierte que la crisis social en Cuba se profundiza, mientras el gobierno prioriza divisas y exportaciones antes que atender las necesidades básicas de la población.



