Voces y batallas del Orgullo LGTBIQ+ | Reportaje

0
680

Por: Andres Huayta

Arequipa, esa ciudad de muros blancos y cielos despejados, no solo guarda historias de volcanes y sillar. También alberga luchas invisibles, corazones que laten con orgullo y pasos firmes que cada año cruzan la Plaza de Armas, ondeando una bandera multicolor en medio del conservadurismo que aún persiste.

Desde el 2008, el colectivo “Lazos sin Fronteras” dio los primeros pasos de una marcha que entonces parecía imposible. Hoy, la Marcha del Orgullo LGTBIQ+ en Arequipa es un símbolo de resistencia y visibilidad en una de las regiones más tradicionales del país.

Testimonios que conmueven

“Marchar en Arequipa no es fácil, pero es necesario”, afirma Juan Freddy Cahuana Ramos, uno de los activistas que participó en las primeras ediciones del evento. “Hemos recibido insultos, hemos sido ignorados por las autoridades, pero cada paso que damos es una semilla de libertad”, agrega con la voz entrecortada.

Por su parte, Emilio Papirulo, activista del colectivo “Furia Travesti”, señala que aún hoy, muchas personas del colectivo sufren discriminación en las calles, en los centros de salud y en los trabajos. “Nosotros no queremos tolerancia, queremos igualdad. Nuestra existencia no es una provocación, es una realidad”, expresa.

Contexto actual: ¿Qué ha cambiado?

En los últimos años, colectivos como Red LGTB Arequipa, Movimiento Lesbia Perú, Amnistía Internacional Arequipa, y otros grupos independientes, han unido esfuerzos bajo el nombre de Colectivo Marcha del Orgullo LGTBIQ Arequipa. Esta articulación ha fortalecido la convocatoria y ha permitido que cada edición no solo sea un desfile, sino una plataforma de exigencia y denuncia.

En 2023, por ejemplo, la marcha fue acompañada por actividades como la Noche Cultural por la Igualdad, donde se presentaron números artísticos, danza y poesía. El objetivo era claro: mostrar que el arte también es resistencia.

Obstáculos en el camino

A pesar del crecimiento, aún hay retos. Las autoridades locales muchas veces se rehúsan a brindar apoyo logístico o permisos adecuados. En entrevistas brindadas al medio El Búho, activistas como Rodrigo Pérez y Stephanie Nina mencionaron que la falta de compromiso institucional muestra el silencio cómplice que aún rodea a la comunidad.

Según cifras de la Red Peruana TLGB, más del 70% de personas LGTBIQ+ en regiones como Arequipa han sufrido algún tipo de discriminación. Y aunque existe una ordenanza regional para la no discriminación, su aplicación es casi simbólica.

Una voz que no se apaga

“La lucha sigue, y seguirá mientras haya personas que tengan miedo de decir quiénes son”, expresa Valeria Lazo, mujer trans y trabajadora social. Ella participa en talleres en los distritos periféricos donde muchas personas viven su orientación o identidad en secreto. “El cambio no empieza en la plaza, sino en el barrio, en la casa, en la escuela”, afirma.

Arequipa no es solo catedral y volcanes. También es grito, colores, marcha, memoria y resistencia. Es una ciudad donde las calles aún tienen miedo, pero donde cada junio, el amor se convierte en consigna. Y mientras haya una bandera que ondear y una historia que contar, el orgullo seguirá caminando, aunque el asfalto queme.