Por: Maria T.
Una investigación reveló que una red dedicada a la trata de personas utilizaba un tatuaje con rosas para identificar y “marcar” a sus víctimas antes de someterlas a explotación sexual.
De acuerdo con el informe, los tratantes obligaban a sus víctimas a tatuarse rosas en el cuerpo como una forma simbólica y físico de “posesión”. Este acto violento servía para reforzar su control y asegurar que las víctimas no escaparan fácilmente.
Esta práctica se enmarca en el funcionamiento de redes de trata de personas cada vez más sofisticadas en Perú, que combinan violencia física, coacción emocional y manipulación psicológica para someter a sus víctimas.
Además, expertos en el delito advierten que la trata no solo captura a sus víctimas mediante promesas falsas, sino que también las retiene mediante mecanismos de poder severos, como la violencia, la amenaza y, en casos extremos, marcas permanentes como tatuajes.
Según la Agencia Andina, estas organizaciones operan con métodos variados para captar personas, entre ellos falsas ofertas laborales, engaños por internet o amenazas una vez que las víctimas están bajo su control.
Andina
Este caso subraya la urgencia de reforzar las políticas públicas contra la trata de personas y garantizar la protección integral de las víctimas, así como la persecución penal de quienes practican esta forma extrema de violencia.


