Por: Maria T.
Sanae Takaichi pasó de ser una joven que viajaba seis horas al día para estudiar y soñaba con tener su propio “castillo”, a convertirse en la primera mujer en gobernar Japón.
Amante de las motocicletas Kawasaki e inspirada por Margaret Thatcher, su llegada al poder marca un antes y un después en un país donde las mujeres han tenido pocas oportunidades en la política.
A los 64 años, la nueva primera ministra representa la cara más conservadora del Partido Liberal Democrático. Discípula de Shinzo Abe, promete fortalecer el nacionalismo japonés, endurecer la política migratoria y mantener una relación firme —aunque vigilante— con Estados Unidos.
Su historia también es la de una mujer que desafió las expectativas. Hija de un obrero y una policía, Takaichi enfrentó el machismo dentro y fuera del Parlamento, donde muchos colegas la excluían de las reuniones “de hombres”. Aun así, construyó una carrera basada en disciplina, carisma y una idea clara: que Japón debía “volver a creer en sí mismo”.



