Por: Maria T.
Benjamin Netanyahu presenta una solicitud formal de indulto al presidente Isaac Herzog, buscando frenar el juicio por soborno, fraude y abuso de confianza que enfrenta desde hace cinco años. La oficina presidencial anunció que no tomará una decisión hasta recibir la opinión de las autoridades judiciales, debido a la “extraordinaria relevancia” del pedido.
Netanyahu afirmó en un video que prefería continuar el juicio, pero aseguró que los “intereses nacionales” lo obligaron a pedir el indulto. Argumentó que el proceso —que lo cita hasta tres veces por semana— es “una exigencia imposible” en un país que, según dijo, necesita unidad para enfrentar desafíos internos y externos. La oposición, en cambio, lo acusa de buscar beneficios personales bajo el discurso de estabilidad nacional.
Los tres casos que pesan sobre él, conocidos como 1000, 2000 y 4000, incluyen acusaciones de recibir regalos de lujo, pactar cobertura favorable en medios y favorecer a una empresa de telecomunicaciones a cambio de beneficios políticos. Netanyahu niega todos los cargos y asegura ser víctima de una “cacería de brujas”. Aun así, líderes opositores sostienen que ningún indulto debe otorgarse sin admisión de culpa, remordimiento y el retiro definitivo de la vida política.
El país vuelve a dividirse. Sectores de la derecha piden cerrar el caso para “proteger a Israel”, mientras muchos ciudadanos temen que un indulto debilite la independencia judicial, ya erosionada tras las protestas masivas de 2023. Herzog no ha dado fecha para su decisión, que podría marcar un precedente histórico en medio de la guerra en Gaza y de la orden de arresto internacional que pesa sobre el primer ministro.


