Por: Maria T.
Bolivia amanece con las calles tomadas y los precios disparados tras el fin del subsidio a los combustibles, una medida que desató una ola de protestas en varias ciudades del país.
Sindicatos de la Central Obrera Boliviana (COB) y mineros estatales cumplen una semana de huelga indefinida para exigir la derogación del decreto 5503, que elevó el precio de la gasolina en 86% y del diésel en 162%. En La Paz, marchas, bloqueos y una huelga de hambre de mujeres mineras marcaron una nueva jornada de presión contra el gobierno.
El impacto se siente con fuerza en la vida diaria: la gasolina pasó de 0,53 a 1 dólar por litro y el diésel llegó a 1,4 dólares, lo que encareció alimentos, transporte y servicios. Comerciantes y consumidores advierten que la canasta básica ya es inalcanzable para muchas familias, en un contexto de inflación anual superior al 20%.
El presidente Rodrigo Paz descartó restituir el subsidio y defendió la medida como necesaria para evitar el colapso de las reservas y garantizar el abastecimiento. Aunque el Gobierno anunció aumentos salariales y bonos, la COB considera que no compensan la pérdida del poder adquisitivo y mantiene las protestas, mientras el país sigue a la espera de una salida al conflicto.


