Por: Maria T.
Un trágico accidente conmocionó a la comunidad automovilística este domingo en el mítico salar de Bonneville, Utah (EE. UU.). El veterano piloto Chris Raschke perdió la vida a 455 km/h mientras intentaba romper un récord de velocidad terrestre durante la Semana de la Velocidad, un evento con historia desde los años 40.
Raschke conducía el Speed Demon III, un bólido con forma de cohete del reconocido equipo Speed Demon. La carrera debía ser solo una prueba sencilla (“shakedown”), pero algo falló tras tres kilómetros de recorrido. A pesar de ser atendido en el lugar, el piloto falleció. Las causas del accidente aún se investigan.
Compañeros de pista y equipos internacionales como Kiwi Coupe rindieron emotivos homenajes. “Todos los que se aventuran en la sal para ir rápido son familia”, escribieron. El locutor Brian Lohnes lo describió como “un pilar de la industria” y “consumido por los autos y el universo que los rodea”.
La comunidad automovilística está de luto por la pérdida de uno de los suyos. Chris Raschke será recordado no solo por su talento, sino también por su camaradería y pasión por la velocidad.


