Por: Maria T.
“Son difíciles de reemplazar”, reconoció Donald Trump, al referirse a los trabajadores migrantes que están siendo expulsados por sus propias políticas migratorias. En una entrevista, admitió que sectores como la agricultura, hotelería y ocio dependen fuertemente de la mano de obra extranjera.
Las declaraciones se dan luego de un informe de empleo que reveló una pérdida de 1,7 millones de trabajos ocupados por migrantes entre marzo y julio, y una baja creación de nuevos empleos. Trump reconoció que los ciudadanos estadounidenses “no hacen ese trabajo”, pese a los intentos del gobierno por cubrir esos vacíos laborales.
Trump prometió que no perjudicará a los agricultores con estas expulsiones, y adelantó que se están preparando nuevas reglas para permitir el retorno legal de ciertos migrantes expulsados, en especial aquellos que cumplan con nuevas condiciones o programas de admisión.
Aunque insiste en que su enfoque está en deportar a migrantes con antecedentes criminales, Trump ha comenzado a flexibilizar su discurso ante la presión del sector económico. Ya en junio había anticipado ajustes legales para evitar un colapso en áreas que dependen de la mano de obra migrante.



