Por: Maria T.
El Gobierno español es cuestionado por mantener contratos con empresas tecnológicas chinas, como Hikvision y Huawei, en infraestructuras del Estado, pese a las advertencias internacionales sobre posibles riesgos de seguridad.
Un reportaje revela que cámaras de la firma Hikvision —vetada por EE.UU., la UE, Reino Unido y Australia— vigilan incluso La Moncloa, sede de la presidencia.
Estas cámaras pueden identificar rostros y seguir personas en tiempo real. Estados Unidos sostiene que podrían ser usadas para espionaje.
Además, Huawei fue contratada por el Ministerio del Interior para almacenar grabaciones judiciales del sistema SITEL, encargado de interceptaciones legales.
Esto ha despertado preocupación en el Senado estadounidense, que advierte que la empresa y el Partido Comunista Chino podrían acceder a investigaciones policiales.
Varios países ya han prohibido estos equipos por sus vínculos con el régimen chino y denuncias de violaciones a los derechos humanos, como el caso de la represión a la minoría uigur en Xinjiang.


