Por: Maria T.
El calor es la amenaza climática más mortal para la humanidad: mata a más personas cada año que inundaciones, huracanes e incendios forestales juntos. Y las ciudades, que se calientan el doble de rápido que el resto del planeta, son el escenario más peligroso.
Mientras en el mundo se buscan soluciones, Singapur lleva la delantera con una infraestructura única: 200 kilómetros de pasarelas cubiertas y calles diseñadas para garantizar sombra. Desde la época colonial hasta los planes modernos, el país convirtió la sombra en un pilar de su desarrollo urbano.
Bajo el liderazgo de Lee Kuan Yew, la isla apostó por árboles en cada avenida, zonas verdes obligatorias y edificios con aleros que protegen del sol abrasador. Hoy casi la mitad de la ciudad está cubierta por vegetación, un ejemplo de cómo densidad y naturaleza pueden convivir.
Singapur demuestra que planificar la sombra no es un lujo, sino una estrategia vital frente al cambio climático. Una ciudad más fresca y segura es posible si se prioriza desde el inicio.


